
1 Oct 2010
Museo Cau Ferrat
Temporalmente cerrado por obras de remodelación
C. Fonollar, s/n. 08870 Sitges. Telf. 93 894 03 64
Santiago Rusiñol, el arte como sacerdocio
A pesar de que se inauguró como museo en el año 1933, el Cau Ferrat existe desde finales del siglo XIX, cuando Santiago Rusiñol, su creador, adquirió dos casas de pescadores que se levantaban en este lugar y las convirtió en un nuevo edificio que le servía a la vez de taller y vivienda. En este espacio emblemático conservó sus colecciones artísticas.
Pintor, narrador, coleccionista, viajero incansable y curioso impenitente, agitador cultural, dramaturgo de éxito, arqueólogo aficionado, periodista y, por encima de todo, adalid del movimiento modernista, Santiago Rusiñol (Barcelona, 1861-Aranjuez, 1931) fue un personaje intelectualmente poliédrico y vitalmente apasionado. Un personaje que concebía el arte como un sacerdocio y el artista como el escogido, predestinado al sacrificio de vivir de su ideal hasta las últimas consecuencias.
Desde Sitges, Rusiñol difundió la teoría del Arte Total, del arte entendido como una nueva religión. La celebración de las Fiestas Modernistas (1892-1899), la edificación del mismo Cau Ferrat (1893-1894) y la inauguración del monumento a El Greco (1898), convirtieron Sitges en la Meca del Modernismo y a Rusiñol en el sumo pontífice de este nuevo movimiento artístico y cultural.
El Cau Ferrat o templo del Arte
Rusiñol convirtió el Cau Ferrat en el templo del Arte por excelencia. Un templo abierto a todos aquellos devotos y peregrinos que iban por el mundo en busca de la Belleza. Desde el mismo día de la inauguración, quedó claro que el Cau tenía mucho más de santuario que de vivienda. La última intención de Rusiñol fue crear a su alrededor un espacio vital e íntimo hecho a su medida.
El Cau se convirtió así en uno de los cenáculos predilectos de la bohemia de fin de siglo catalana. Por sus estancias desfilaron una larga lista de personajes de la época, desde Joan Maragall y Emilia Pardo Bazán hasta los músicos belgas Eugène Ysaye y Ernest Chausson, pasando por Àngel Guimerà, Benito Pérez Galdós, Ángel Ganivet, Manuel de Falla, etcétera.
Las colecciones del Cau Ferrat
Además de los dos Grecos comprados en París por Rusiñol, el Cau tiene otros muchos atractivos. La colección de hierro forjado que contiene es una de las mejores de Europa, con más de ochocientos objetos que nos permiten conocer la historia de este arte desde el siglo XII hasta el XIX. Buena parte de las piezas son de origen catalán, aunque también las hay castellanas, francesas y centroeuropeas.
Otra colección notable es la de vidrios, adquirida por Rusiñol en dos momentos diferentes de su vida: el conjunto de vidrios modernos los compró en 1902 a Alexandre de Riquer, mientras que la colección de vidrios arqueológicos fue el resultado de unas excavaciones efectuadas en Ibiza en 1913.
También es muy variada la colección de cerámica, con más de doscientas piezas de los siglos XIV al XIX procedentes de los principales obradores de Cataluña, el País Valenciano, Castilla, Aragón, Andalucía y Murcia. Muebles y esculturas integran otra pequeña colección, con algunas piezas excepcionales.
La colección de pintura y dibujo es una de las que más interés despierta entre los visitantes. Por un lado, porque reúne las obras de Rusiñol que el artista quiso conservar toda la vida y por las cuales sentía una predilección especial. Y por otro, porque están representados muchos de los principales nombres de la pintura catalana de finales del siglo XIX y principios del XX: Ramon Casas, Pablo Picasso, Arcadi Mas i Fondevila, Isidre Nonell, Hermenegild Anglada-Camarasa, etcétera.

