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Palau Maricel

C. Fonollar, s/n. 08870 Sitges. Telf. 93 894 03 64

 

Charles Deering y Miquel Utrillo

La construcción del conjunto monumental de Maricel, entre 1910 y 1916, transformó la fisonomía del casco antiguo de Sitges y le otorgó una marcada personalidad que se ha mantenido hasta nuestros días. Maricel fue posible gracias a dos hombres singulares: el industrial y coleccionista norteamericano Charles Deering (París, Maine, 1852-Miami, 1927) y el ingeniero y artista Miquel Utrillo i Morlius (Barcelona, 1862-Sitges, 1934).

La historia de Maricel empezó en otoño de 1909, cuando el pintor Ramon Casas trajo a Deering a Sitges. Al norteamericano le gustó tanto el pueblo que enseguida pensó en construirse una residencia y pidió al artista que le buscara una casa cerca del Cau Ferrat. Ante la imposibilidad de hacerse cargo del proyecto, Casas le presentó a su amigo Miquel Utrillo para que lo llevara a cabo.
Utrillo pronto se convirtió en el hombre de confianza del millonario y en 1910 medió en la adquisición del antiguo Hospital de San Juan Bautista, que Deering compró al Ayuntamiento de Sitges por 40.000 pesetas. El año siguiente, Utrillo convirtió el inmueble en una casa señorial que embelleció con elementos ornamentales de diferentes épocas y procedencias.
Acabada la reforma del conocido como Maricel de Mar, Deering adquirió las casas de la parte norte de la calle de Fonollar y también otras situadas en la calle de San Juan y en la plaza del Ayuntamiento. De 1912 a 1916, Utrillo levantó Maricel de Terra y lo comunicó con el de Mar a través de un puente sobre la calle de Fonollar.

 

Colecciones de gran valor

El afán coleccionista de Deering obligó a Utrillo a viajar por toda la Península en busca de elementos procedentes de escombros de varios edificios religiosos y civiles, que fueron incorporados a las fachadas de Maricel. Bajo la dirección de Utrillo, intervinieron en la construcción una cuadrilla de artesanos y artistas, entre ellos el escultor Pere Jou, que en 1915 llegó a Sitges para realizar una cincuentena de capiteles que decorarían puertas y ventanas del nuevo edificio y que, todavía hoy, son uno de sus principales atractivos.
En cuanto al interior, Deering convirtió Maricel en un auténtico museo. Sus excepcionales colecciones incluían, entre otras piezas, cuadros de El Greco, Zurbarán, Goya, Mir, Casas y Sunyer; esculturas de Clarà, Llimona y Casanovas; murales de Sert; retablos como el San Jorge de Bernat Martorell, joya del arte cuatrocentista catalán; sellos asirios, bronces chinos y numerosos muebles y tapices de gran valor histórico.

Deering habitó varias veces en Sitges, hasta que en 1921, de manera repentina y por causas no esclarecidas, abandonó el Maricel y se llevó las obras de arte que había ido reuniendo. De nada sirvió el multitudinario homenaje de todos los sectores sociales del municipio congregados ante Maricel. Finalmente, las colecciones fueron embaladas y transportadas en camiones hasta el puerto de Tarragona, desde donde partieron hacia los Estados Unidos. Hoy en día, buena parte de las obras se encuentra en el Art Institut of Chicago.

 

Salones y terrazas

La planta noble del Palau Maricel presenta dos salones de gran belleza: el Saló d’Or y el Saló Blau, cada uno de ellos con su particular decoración. Concebidos para el uso público, han sido acondicionados para recepciones, conferencias, bodas, banquetes y todo tipo de actos protocolarios.
También son dignos de visitar las terrazas y el claustro, situados en la parte superior del edificio, que se convierten en un privilegiado mirador sobre el Mediterráneo.