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Museo Romántico

C. Sant Gaudènci, 1. 08870 Sitges.

Telf. 93 894 29 69

 

De casa señorial a museo

El Museo Romántico se encuentra ubicado en la antigua casa Llopis, construida en 1793 fuera del recinto medieval amurallado y, durante muchos años, una de las mansiones más señoriales del nuevo ensanche de Sitges. En ella vivieron varias generaciones de los Llopis, estirpe sitgetana de origen marinero que ascendió en la escala social gracias a la acumulación de tierras y al comercio de vinos y aguardientes.

Can Llopis logró su máximo esplendor durante el segundo tercio del siglo XIX, cuando el dueño de la casa era Bernadí Llopis i Pujol (1814-1891), uno de los personajes más influyentes y apreciados del Sitges ochocentista. En aquel tiempo, en los bajos de la mansión estaba instalada la oficina de correos de la villa, tal como lo demuestra el buzón en forma de león con la boca abierta que hay junto a la entrada principal.

En el año 1935 el último heredero de la familia, el diplomático Manuel Llopis i de Casades (1885-1935), cedió la casa solariega a la Generalitat de Catalunya para que fuera convertida en museo. La Guerra Civil interrumpió el proceso, hasta que en 1943 sus albaceas ofrecieron el legado a la Diputación de Barcelona. Después de una serie de reformas, en 1949 se abrieron al público las salas de la planta noble y, más adelante, las de la planta baja, el jardín, la bodega y la biblioteca.

 

Un paseo por el siglo XIX

La sobriedad decorativa del exterior del edificio contrasta con su abigarrado interior, que permite al visitante retroceder en el tiempo y sumergirse de lleno en el ambiente cotidiano de una familia acomodada del siglo XIX.

A lo largo de las diferentes salas de la planta noble (la sala de música, el salón de baile, el comedor, los dormitorios) se suceden muebles de varios estilos, pinturas murales, porcelanas de Sajonia, cristales de Murano y de Bohemia, instrumentos musicales, relojes y numerosos objetos de uso personal. Asimismo, se puede ver la evolución de los diferentes sistemas de alumbrado que existieron en el siglo XIX, desde los candiles hasta la aparición de la iluminación por gas.

La galería del primer piso y el jardín son dos de los espacios más atractivos y evocadores de la casa. En la galería se pueden ver dos paredes decoradas con escenas infantiles y, en el pavimento, un Bis Bis de época napoleónica, un juego formado por cuarenta y nueve baldosas policromadas, con el que Llopis y sus invitados pasaban el tiempo.

También merece especial atención la bodega, donde los Llopis elaboraban su famosa malvasía. Hoy en día, el Hospital de San Juan Bautista es el propietario de la marca y de las viñas legadas por el último heredero de Can Llopis, con la finalidad de que la institución mantuviera el cultivo y la calidad de la malvasía sitgetana.

 

Las muñecas de Lola Anglada

El segundo piso del Museo Romántico, destinado antiguamente al personal de servicio, aloja desde la década de 1960 la curiosa colección de muñecas de la escritora e ilustradora barcelonesa Lola Anglada (Barcelona, 1892 – Tiana, 1984), que la donó para que fuera instalada en la casa Llopis. La colección reúne más de cuatrocientas muñecas de varios países. La más antigua es del siglo XVII y, el resto, de los siglos XVIII y XIX. Son muñecas de madera y de papel maché, de porcelana, y también algunas mecánicas dotadas de música y movimiento.

La colección de Lola Anglada no es el resultado de la vocación de encontrar la pieza única, sino fruto de un afán sentimental por recuperar en los gestos y vestidos de estas muñecas las formas de vida perdidas de la sociedad del siglo XIX.